domingo, 29 de noviembre de 2009

Liverpool, de Lisandro Alonso (chapter II)

A lo que alegaba Hugo sobre el cine de Alonso (nada que ver con nuestro egregio Meteoro) aduje yo esta reflexión sobre el cine español que sigue. No sé si algo radical, como digo ahí, realista, creo, en cualquier caso, me temo, insisto, y a pesar incluso de los "Cineastas contra la orden". Hugo replica, no obstante, con algunos olvidos imperdonables por mi parte (del cine reciente, del reciente, no del histórico, del que tal vez podamos tener todos buenos ejemplos en la cabeza). Ahí va, pues, el segundo asalto:

A pesar del pequeño reproche (tengo, en efecto, que admitirlo, Hugo), y que no le resta ningún valor o muy poco, por cierto, a pesar de él, digo, una de las cosas que me pregunto también después de haber visto el películo de Alonso, y que me reprocho yo, bueno, no personalmente, claro, sino a los talentos de este país, es qué clase de cine se hace aquí que pueda estar mínimamente a la altura de esta propuesta misma. Sí sé que que es absolutamente necesario mantener la industria, la poca que quede, pero al margen, o al lado de ella, debería haber talentos vigorosos que fagocitaran (¿por qué no?) desvergonzadamente, sin rubor alguno, a, digo yo, maestros de la envergadura de los que he sugerido (aquí, me temo, ni verga, ni dura , por más que lo pienso, je, je), y que fueran capaces de crear una obra guiados sólo, o sobre todo, por criterios artísticos más que mercantiles, como es el caso de Alonso, desde luego. Me temo que andamos demasiado obnubilados con el cine comercial made in usa y algo también almodovarianamente (y mira que me gusta su cine) enredados, ay, con lo chic, más que con lo artístico, ya digo (y no hablo de Amenábar, prefiero olvidarlo ya definitivamente, por supuesto). Hecho de menos talentos vigorosos y arriesgados que puedan equipararse a las honrosas excepciones, tal vez, de Pere Portabella, que ya no es un crío, por cierto, o a Julio Medem, también, y, a lo que parece (que todavía no la he visto pero ya está acercándomelo la mula), Eugenio Mira y su The Birhday, o, incluso, los muy recientes Paco Plaza et alius con Rec (que me encantó, aunque deplore la secuela y me niegue a verla, al menos por el momento) (a Coixet, no la nombro que, no sé por qué, me cae francamente mal, me repele). Poca cosecha, en cualquier caso, según creo. Hecho de menos, insisto, propuestas del calado intelectual y artístico de tu paisano. No sé si me excedo pensando esto, tal vez sí, y alguien habrá incluso que me replique que no es de recibo salvar poco o muy poco de lo que se hace por este reino, y alegue nombres que desconozca o se me olviden (lo que deseo fervientemente), pero esa es la impresión que tengo, para qué voy a engañarme.

Dicho lo cual, al respecto de lo que indicas sobre el soporte y los modos que utiliza nuestro amigo, tengo que decirte que, personalmente, y a nivel artístico, ni me pone ni me quita que esté rodada en celuloide o en digital. Lo veo más bien como lo que es, una postura ética más que estética y a mí la que me interesa más que nada es ésta última, desde luego. Si funciona la cosa, lo mismo me da que esté grabada en papel higiénico, si me permites la broma, pero es que me la he puesto a güevos, je, je. De acuerdo en que ese modo de operar puede dar resultados técnicos distintos, pero no por ello, por ello sólo, tendrán más valor, en mi opinión, que si se hiciera de otro modo. Yo creo que lo interesante está, como tú indicas, en la cámara, en la mirada del que está detrás de la cámara, vamos, en si es capaz de transmitir adecuadamente (sí lo sé, qué es eso de adecuadamente, pero tú ya me entiendes) con lo que enfoca, con la imagen que acotan los márgenes del encuadre.

Y estoy de acuerdo contigo en que uno de los grandes valores de la película es precisamente su poder de evocación, de sugerencia, más que de explicación. Eso creo yo que es una premisa inexcusable cuando hablamos de gran arte, y aquí se cumple con creces. Al espectador (lo mismo que al lector) no debe dársele todo, y eso que falta, que debemos poner nosotros, es lo que hace que funcione el asunto como obra de arte, como lo que entiendo yo por obra de arte.
Dices también que no hay historia, que no hay guión, pero yo creo que sí la hay, y que aunque la cámara, por ejemplo, siga grabando, en tus palabras, "la vida desolada de la comunidad" después de la marcha de Farrell, este personaje central está presente y provoca que esa misma "desolación" se haga más profunda y se vuelva a abrir la herida de un posible desgarramiento anterior. Es cierto que Alonso no toma partido, no ensaya una postura ética al respecto de lo poco o lo mucho, más bien poco, ya te lo he dicho, que cuenta, eso está bien advertido, pero cuenta, desde luego una historia que toma cuerpo al final y da sentido al resto. Yo no creo que estemos ante unas imágenes exentas. Una historia de una simplicidad desconcertante, si quieres, pero una historia después de todo. Y al respecto de esta ausencia de planteamientos éticos en lo narrado, que me parece absolutamente encomiable, dicho sea de paso, se me ocurre, por enredar más que nada (je, je), que pudiera haber cierta contradicción, ya a nivel extrafílmico, entre no haberlos aquí y encontrarlos en cambio cuando hablamos del soporte técnicos que emplea. No sé, ¿se lo has preguntado al interfecto? (je, je).

Ah, por cierto, te dejo un enlace interesante tal vez sobre la cuestión del uso de recursos técnicos obsoletos o ya en retroceso para obtener resultados artísticos hoy, ahora mismo. Ya me dirás qué te parece (si te parece algo, claro). Yo me acuerdo mucho de Frank Zappa cuando pienso en este asunto. Qué bueno era el tío ¿no?
Abrazos
Paco


me voy de vacaciones en unos días y no quería hacerlo sin responder a tu mail. creo que alonso cuenta, ya que no se puede no contar, el asunto es cómo cuenta y el modo en que lo hace; pero que cuenta, sin duda, cuenta. del cine español sigo enamorado de erice y guerín, ya maduros, por cierto, y hay por allí una chica llamada mercedes álvarez, o algo así, que hizo "el cielo gira", una propuesta arriesgada y aburrida que a mí no me gustó pero que me pareció bien (la actitud, quiero decir). también hay un pedante apellidado serra (¿o sierra?) que hizo una recreación del quijote a lo jean renoir que no está mal. al menos intentan mostrar que se toman el cine en serio, lejos de subvenciones malignas y presupuestos gigantescos. a mira no lo conozco, y no he visto nada de portabella (a mi regreso lo haré). a paco plaza lo conozco personalmente (es muy amigo del hijo de almudena) pero no vi nada de él. como ves, veo poco cine español, y argentino sólo el de la gente que te mencioné. coixet es un desastre previsible mimada por los medios y nuestro dinero (subvenciones). en cuanto a amenábar, al que prefiero ignorar, parece que su gran mérito con ágora es haber hecho una película "como las grandes producciones de hollywood". por ahora sigo reviendo a fellini, del que acabo de leer una extensa biografía en la que late el genio que fue: radical e intransigente. en bs as intentaré encontrar "las voces de la luna", su última peli difícil de conseguir (parece). me estoy bajando algo de Ceylan (a ver qué pasa) y lo último de Takeshi Kitano, que a pesar de sus irregularidades, me gusta, sobre todo la libertad con la que filma, incluso el modo en que se arriesga a hacer el ridículo. en fin, mucha gente detrás de la cámara, y una vez más, lo del trigo, la paja y otras masturbaciones. a mi regreso concretamos nueva cita, esta vez con la amiga minervina y josé manuel presentes. un abrazo y saludos a la niña y a tu mujer.

p.s.: estoy releyendo a Lowry una y otra vez. creo que es grande de verdad. ya lo hablamos.
Hugo

3 comentarios:

Raquel G. dijo...

Aunque no venga al caso, tengo un cabreo pelotudo, Paco. Alguno -más de uno- de mis queridos blogueros mutantes se ha liado a depurar comentarios anteriormente aprobados, para mayor gloria estética, supongo.
Ya salí triste -y decepcionada- del encuentro en Madrid por las penosas hostilidades -que podían cortarse con cuchillo- entre algunos ponentes -no todos, es cierto-.
Ya salí triste, decía, pero ahora he llegado al súmmum con esto del recorte "estético". Una lástima, pero también hago mi depuración personal, quedándome sólo con quienes demuestran sensibilidad e inteligencia, que nunca han sido lo mismo que la mera erudición ávida de reconocimiento masivo.

Qué pena, qué pena...

Un abrazo.

Francisco Javier Torres dijo...

¿Algo boludos, che, son estos chicos entonces? Se intuía algo de lo que apuntas con la entrada de VLM, pero esta confirmación no me la esperaba, la verdad. Y menos lo que dices de pelar coments donde se supone que está la madre de todas sus posibilidades. En fin, Raquel mía, conprendo tu perplejidad, tu desencanto, tu estupor. Aquel al que se admira y se respeta no debería tener derecho a defraudar de un modo tan sumario. Pero así es, si así os parece, a nuestro pesar. Contentémonos pensando que tal vez sean humanos estos chicos, después de todo, fieramente humanos, indeseablemente humanos quizás, no demasiado humanos, no, que más quisieran, ni siquiera contradictorios, si son capaces de incurrir en estos deplorables actos de mal entendida e iniciática pureza intelectual. Vale.

Raquel G. dijo...

Y sí, mirá vos. Apenada estoy. Tienes razón...debe de ser un problema de humanidades, o de cientificidades, no sé.

Un abrazo.