lunes, 12 de octubre de 2009

Muy pronto en Madridid



8 comentarios:

Raquel G. dijo...

Nos vemos en Madrid-id. Por cierto, sí, me encantó la de Tarantino.

J. A. Montano dijo...

Yo también he visto ya la de Tarantino! Y matan a Hitler, como me chafó tu amigo Borrero. Dile que no lo quiero ve más en la puta vida. Para mí está muerto: más muerto que el Hitler de Tarantino.

Por lo demás, cuéntanos qué tal por Madrid. Haznos un post-reportajillo de la presentación (no necesariamente con el tono de "La capital no es para mí" :-)

Francisco Javier Torres dijo...

Ah, pero eso da igual, hombre, qué más de que muera Hitler o no, si toda la película es una gozada detrás de otra. Quédate con eso y sé indulgente con mi amigo, que no podía imaginar que tú lo fías todo a las sorpresitas...
Y haré el reportajillo, sí, lo tengo previsto, a ver cuándo me animo. Te adelanto que fue bien, muy bien, requetebien.

J. A. Montano dijo...

No, querido: la película era una gozada... pero con ese elemento de suspense de qué coño va a pasar en la gran noche. Al saber de antemano que muere Hitler, ya sabes de antemano que la gran noche va a acabar como acaba. Sí, sí, ese motor es un McGuffin, como en las películas de Hitchcock: pero si estamos hablando del placer en el cine, estamos hablando de respetar esas cosas. Porque si no, francamente, no sé de qué coño estamos hablando.

Así que al estólido Borrero no lo quiero ver más, ni en pintura. Me ha chafado buena parte del placer de la película más placentera de la temporada. Que se meta sus estomagantes "Nódulos" por el culo.

Francisco Javier Torres dijo...

Bueno, bueno, pues sí que te irritas, más turbado que ahora no te había visto jamás ¿o sí? (je, je) En fin, si para ti una película es buena sólo cuando ignoras si al final muere la chica o se salva, tú mismo. Yo no puedo dejar de pensar en todo lo demás, e insisto, para mí, lo de la muerte de Hitler es una gamberrada más a añadir a la larga lista perpetrada por la calenturienta mente de Tarantino que pone, que pone, claro, pero que no invalida la cinta si se hubiese resuelto de otro modo. Con todo, lamento y entiendo tu decepción, no la comparto, pero la entiendo. Lástima de mi amigo Borrero. Uf, menos mal que no fui yo el que desveló el terrible secreto. Y mira que me gusta hacerlo, se me adelantó (je, je).

J. A. Montano dijo...

"si para ti una película es buena sólo cuando ignoras si al final muere la chica o se salva, tú mismo"

* * *
No, hombre, "sólo" no. No me vengas. Yo la película la he disfrutado mucho. Pero la hubiera disfrutado aún más si hubiera desconocido el final. A estas alturas de la vida, lo que uno menos perdona es la desactivación de un placer. Y la desactivación para nada. Que si hubiera sido para algo... De todas formas, volveré a ver a Borrero, claro que sí. Simplemente me estoy desahogando. Pero no es tan grave, en realidad. Es jodido, pero no es grave. ¡Si todo fuera esto!

Francisco Javier Torres dijo...

Al fin Montano el clemente, el misericordioso, ha oído mis súplicas, alabado sea. Me lo agradecerá Borrero, mi entrañable amigo, póbrecito él (je, je). Y me hago cargo, ya te lo he dicho, de tu frustración por ese placer desactivado, pero la película tiene tantos momentitos deliciosos... que a mí, insisto, la muerte de Hitler no me entusiasmó, haciéndolo, claro, más de lo que ya lo había hecho todo lo anterior (y posterior). Esa es la diferencia que yo veo entre una obra de altura, como es el caso, en la que importa no tanto el qué sino el cómo, y otra en la que todo o casi va en función de su resolución, del qué, para llegar al cual se nos podrían haber ahorrado muchos minutos (o páginas, si extrapolamos).

J. A. Montano dijo...

Sí, yo soy un Tiberio *refrenado* por mis momentos de magnanimidad... En fin, esperamos la croniquilla (o cronicaza) de Madrid. ¡Queda pendiente!