sábado, 15 de noviembre de 2008

Pioneros

A propósito de Vicente Núñez decía hace unos meses en Córdoba esto que pego abajo. Me interesa la parte final sobre todo, ahora que ando con aquello de qué es o no es eso de la consistencia. Tal vez se aproxime a algo de lo que pudieramos decir al respecto. No sé.
De los poemas de Himnos a los árboles Vicente Núñez mismo, tan consciente de su posición siempre, dijo que quien los leyese enseguida tenía que pensar que su autor no era un poeta español, que eran obra de un poeta extranjero. Aserto interesante que nos sirve para destacar dos cosas:
1. poemas de esta calado ontológico son, en efecto, prácticamente inexistentes en nuestra literatura. No hace falta señalar más que lo justo ahora la habitual, con excepciones, lógicamente, penuria reflexiva en este asteroide español.
2. estos poemas emparentan sin intermediación alguna casi a Vicente Núñez con una estirpe de poetas que suponen sin duda lo mejor de toda la tradición literaria occidental moderna. Con Coleridge, Wordsworth, Hölderlin, por supuesto, a la cabeza de todos, pasando por Baudelaire en algún sentido, Mallarmé, Pound, Eliot, Rilke… pocos más.
Y qué es, podríamos preguntarnos, lo que hace que estos poetas señalados se nos aparezcan como verdaderos gigantes: Yo creo (y no sólo yo, vamos, lo explica también, mucho mejor que yo, Philips Silver, por ejemplo, y antes lo hizo Heidegger) que son ellos, los pioneros como Hölderlin, los que fundan un lenguaje poético distinto a la propia naturaleza de lo real de la que hasta entonces era subsidiario, y todavía lo es, lo sigue siendo en ocasiones (y con buenos resultados, no vayamos a pensar…); los que promueven la superación por fin de la supremacía del objeto natural dotando conscientemente, ahí está la clave de su grandeza, a la Poesía de esa misma cualidad de objeto, y constituyendo otra realidad autónoma en ella, en la poesía, y, por qué no, para ella, para nosotros mismos de algún modo también, para nuestra propia esencia de ser.

La muestro aquí, la esencia de ser, digo.


5 comentarios:

J. A. Montano dijo...

Eres un hacha, Paco: ¡qué pronto le has pillado el truquillo a internet! ¡Sabes que sacando tetas se te multiplican las visitas!

(*Eso* es la consistencia, ya que estamos :-)

Anónimo dijo...

El solaz del guerrero, amigo mío. ¿Te gusta el nuevo look?

J. A. Montano dijo...

Sí, muy bueno el new look! Vas bien, vas bien!

Anónimo dijo...

Muy bien Paco, me gusta mucho tu blog. No he leído todas las entradas, sólo algunas. Tanto el diseño como el contenido están y son muy interesantes. La poesía me parece poco terrestre, más las tetas y la prosa. Bueno, !Enhorabuena¡. Ya nos vemos. Abrazo y palante.

Anónimo dijo...

Ahí vamos, querido Emilio, sí. Y me alegro mucho de que te guste el sitio, de veras. Te espero aquí cuando te apetezca comentar algo de lo que voy diciendo. Te comento yo a mi vez también que la poesía puede hacerse aquí en la tierra, no tengo duda, en este mundo, ésa es la que persigo sin duda, la que más me interesa. Hace tiempo ya, como sabes, que dudo bastante ante las ensoñaciones, ante las grandes palabras y las grandes intenciones. A ti te pasa lo mismo, no lo niegues. Ambos hemos sido degustadores de poesía, buenos degustadores, y ahora qué. Esa es mi cuestión en estos momentos, qué es lo que puede hacer que un poema siga sirviendo ahora, ahora mismo, en este entorno poco propicio para la que conocemos o hemos conocido, qué puede hacer que valga "lo que debe".
Lo de las tetas, bueno, es cosa estética más que pura carnalidad, aunque también, qué le vamos a hacer (je, je)