miércoles, 7 de diciembre de 2011

Nunca es tarde para nada

A sus 97 años Nicanor Parra ha sido galardonado con el Premio Cervantes 2011. Resulta paradójico que al inventor de la antiliteratura (bueno, antipoesía, pero qué más da, el dardo es el mismo) le hayan concedido la más alta distinción de la Literatura hispana. Yo hubiera entendido mejor que hubiera sido el Premio Ignobel, sí, en efecto, ése que llama la atención sobre las investigaciones científicas más disparatadas (y estimulantes, desde luego) que se le pueden ocurrir a un ser vivo inteligente. Por esas cosas, por estas cosas de Nicanor, es que seguimos creyendo en este género nuestro tan disparatado él en sí mismo.
En este vídeo le hace la televisión chilena un pequeño homenaje, que hago mío también a propósito del premio, por su ochenta cumpleaños. Es regocijante sin duda.





Y pongo un poemita igualmente regocijante:

EPITAFIO
De estatura mediana
con una voz ni delgada ni gruesa,
hijo mayor de profesor primario
y de una modista de trastienda;
flaco de nacimiento
aunque devoto de la buena mesa;
de mejillas escuálidas
y de más bien abundantes orejas;
con un rostro cuadrado
en que los ojos se abren apenas
y una nariz de boxeador mulato
baja a la boca de ídolo azteca
–todo esto bañado
por una luz entre irónica y pérfida–
ni muy listo ni tonto de remate
fui lo que fui: na mezcla
de vinagre y de aceite de comer
¡un embutido de ángel y bestia!

2 comentarios:

L.P dijo...

Nunca es tarde como bien dices, tanto para Nicanor como para Sampedro.
Me alegro mucho de ambos premios.

Saludos
L;)

Francisco Javier Torres dijo...

Vaya, es verdad, se me había olvidado el premio al igualmente venerable Sampedro. Vaya por el también este comentario, desde luego que sí (aunque un poquito menos, je, je). Gracias por el recordatorio.